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lunes, 3 de octubre de 2016

"Aquí "de Richard McGuire. la novela GrafiCa de este siglo. El Comic que CuenTa la historia Del Mundo desde una miraDa experimental.



Aquí

Traducción: Esther Cruz

Aquí, de Richard McGuire, cuenta la historia de todo lo que ha ocurrido en el rincón de una habitación a lo largo de cientos de miles de años. Supone la tan esperada materialización de una visión pionera en el mundo del cómic a cargo de uno de los más grandes innovadores del género.
Una obra de arte y literatura diferente a todo lo visto o leído hasta ahora [...]. Un libro como éste aparece una vez cada década, si no cada siglo. Os garantizo que recordaréis siempre dónde estabais cuando lo leísteis por primera vez.» Chris Ware
«Todos los cómics son partituras del tiempo, y el libro de Richard es una sinfonía. Se me ocurren pocos libros que justifiquen plenamente la atípica cuota de interés dedicada a los cómics estos últimos años, pero éste es sin duda uno de ellos.» Art Spiegelman
«McGuire tiene un lugar inigualable en mi panteón como uno de los colaboradores más innovadores y con más talento de RAW y The New Yorker. Richard es también un artista de artistas.» Françoise Mouly, editora de arte de The New Yorker y fundadora y coeditora de RAW
«Uno de los más apasionantes experimentos de novela gráfica que he visto en mi vida.» Los Angeles Times










Richard McGuire no es un nombre que suene mucho dentro del mundillo del cómic, pero si buceamos en su biografía nos damos cuenta de que es un culo inquieto. Ha sido colaborador frecuente de la prestigiosa 'The New Yorker', ha publicado cuatro libros infantiles, ha escrito y dirigido dos películas entre 2003 y 2007, y por si fuera poco, ha diseñado y fabricado su propia línea de juguetes, e incluso es fundador y bajista del grupo Liquid Liquid. Tocando tantos palos como parece, no es de extrañar que también lo haya intentado en el noveno arte, pero lo que sorprende es que lo haya hecho de forma tan revolucionaria y original.
Las primeras seis páginas de 'Aquí' se publicaron en 1989 en la revista'Raw', una publicación dirigida por Art Spiegelman (el autor de 'Maus') que en esos momentos aunaba el sector más innovador y vanguardista del cómic. En aquella época ya se vio como una obra sin precedentes queampliaba las posibilidades del cómic. En 2014, McGuire publicaba'Aquí', la consecución de esas primeras páginas; una novela gráfica rompedora y que por fin podemos tener entre las manos.

Uno de los grandes hallazgos de McGuire en su obra es precisamente ése: la desaparición del personaje, y en su lugar poner un eje cronológico, que va dando saltos en el único escenario de la obra. Ése es el otro hallazgo: limitar el espacio a un único plano (casi al estilo de una obra de teatro clásico),compensándolo con una múltiple perspectiva temporal.
En las dobles páginas de las que se compone la novela gráfica, un pequeño cuadro nos señala el año en que se establece cada viñeta. Al principio, cada página es un solo año, pero pronto ésta se desdobla en diferentes viñetas, dando una impresión de múltiples capas de tiempo superpuestas en un solo plano. Así, somos testigos del devenir de la habitación desde el origen de la tierra hasta el futuro lejano, pasando por todas las edades del hombre.

Al no tener una trama en sí, sino que la obra tiene sentido por esa acumulación de fracciones temporales, su principio y final en realidad tampoco importan: de hecho, la obra podría empezar o finalizar en cualquier punto, puesto que no sigue una línea cronológica. Una propiedad que acaba hablándonos de las propiedades del tiempo, su relatividad (en términos de percepción del hombre) o de la futilidad de la vida.
'Aquí' es una de esas obras que no acepta adaptaciones: es una novela gráfica que aprovecha al máximo sus posibilidades como lenguaje propio y que da un paso adelante en las posibilidades del mismo. Por eso mismo es desde ya uno de los mejores títulos de 2015 que todo aficionado debería leer.
'Aquí'
Richard McGuire
Salamandra Graphic, 2015.
Cartoné con sobrecubierta. Color, 304 pgs.
ISBN: 978-84-16131-16-7
Lee las primeras páginas en este pdf.
Más información | Ficha en Salamandra Graphic
















Nota del Diario" El País"



Sentado en su apartamento del West Village, en Manhattan, se quedó mirando una de las esquinas de la sala, y pensó en la persona que habría ocupado esa casa antes que él. La esquina cortaba el plano en dos, quizá se podría llevar esta idea a una página. Aquel día de finales de los ochenta había escuchado una conferencia del historietista Art Spiegelman en la que el autor de Maus definió los cómics como diagramas narrativos. Poco tiempo después un amigo le habló de Windows, un innovador programa informático que usaba ventanas.

Fue así como la superposición de capas temporales sobre un mismo espacio físico, la página de un cómic, empezó a cobrar forma en la cabeza del inquieto Richard McGuire (Nueva Jersey, 1957). Bajista del grupo Liquid Liquid, escultor, diseñador de juguetes y de portadas de discos, autor de libros infantiles, cineasta de animación y portadista de la revista The New Yorker son algunas de sus ocupaciones.
Pero fue aquella visión que tuvo hace casi tres décadas la que marcó el arranque de un proyecto con el que ha marcado un hito en una de sus actividades, en concreto, en la concepción de la novela gráfica. McGuire habla de ello en el estudio que comparte con otros artistas en el Garment District de Manhattan. Hay pinceles y pilas de papeles, libros de arte y una vieja cama de metal con una colcha de ganchillo tejida en muchos colores. Los espacios de McGuire están llenos de encanto.
En 1989 publicó en la legendaria revista RAW editada por Spiegelman y su esposa, Françoise Mouly, un relato sobre una habitación y el paso del tiempo, que ya rompía las formas superponiendo las viñetas. Esas seis páginas fueron reconocidas de inmediato como una obra revolucionaria para el género que ampliaba las posibilidades del cómic. “Os garantizo que recordaréis siempre dónde estabais cuando lo leísteis por primera vez”, comentó el conocido historietista norteamericano Chris Ware. En 2014, finalmente, apareció el esperado libro, Aquí, en el que desarrolla a lo largo de más de 150 páginas aquel breve relato y recorre el pasado histórico y el futuro lejano en una sola habitación.
McGuire rompe con las convenciones narrativas y formales del género: sus dibujos escapan los márgenes y se van superponiendo en una misma página en la que aparece reproducida un mismo salón por una familia en los años sesenta o en el siglo XVIII. El protagonista es el tiempo y Aquí una reflexión poética repleta de sentimientos, ecos, gestos. Celebrado por la crítica como un clásico imprescindible, su publicación en EE UU fue acompañada de una exposición en la Morgan Library de Nueva York. Salamandra Graphic acaba de publicar la versión en España del libro.
Han pasado más de dos décadas hasta que McGuire retomó el proyecto de Aquí. ¿Por qué decidió hacerlo? “Lo cierto es que tenía un contrato en el año 2000. Había hecho varios libros para niños, pero sentía que debía retomar este proyecto. Hablé con Chris Ware, que me animó. Hice una pequeña maqueta, firmé, y luego ya no sabía como hacerlo. Trabajé en muchas versiones, me fui a Francia para hacer una película de animación y cuando regresé a Nueva York me dieron una beca en el New York Public Library y me pasé un año investigando”, explica el artista.
Él no se siente un novelista gráfico: “He hecho muy poco y no tengo un estilo muy marcado. Hice aquella historieta que publiqué en Raw y este libro, realmente. Lo cierto es que siempre he alternado distintos campos artísticos. Cuando tenía el grupo de música seguía haciendo arte. Me gusta tener múltiples ocupaciones. De las esculturas pasé a los juguetes, luego a los libros de niños, una cosa me lleva a la otra”.
La habitación en la que se desarrolla el libro está inspirada en su casa familiar y hay sutiles referencias a su familia, pero de alguna manera Aquí rompe, también, con la clave autobiográfica de las novelas gráficas. “Así es, esto empezó con Robert Crumb y ha tenido mucho impacto. Pero es que si ves el arco temporal completo te das cuenta de que nuestra presencia es tan breve. Trato la historia del planeta en 300 páginas y si lo piensas así, nuestras vidas son un parpadeo. Sabía que no quería hablar abiertamente de mi familia. Probablemente porque era algo doloroso tras la muerte de mis padres. Luego, poco a poco, fueron entrando en la historia. Por ejemplo, mi padre nos sacaba fotos todos los años en el mismo rincón y posando exactamente igual. Quizá ahí está el germen de la idea”.
Esa superposición de imágenes resulta casi impresionista, escapa a la trama formal, y reviste una elevada complejidad. ¿Cómo se trabaja una estructura así? “Sabía que esto tenía que haber un crescendo y que luego todo se rompía. Hay una conversación que lleva a una discusión, y luego eso se transforma en algo tranquilo que deja paso a una parte sobre la pérdida. Luego llega la calma total, los paisajes sin texto. Lo difícil es que cuando metía un cambio tenía que cambiarlo todo, había un efecto dominó. Los distintos hilos narrativos se entrecruzaban”.

Palabras por el camino

Por el camino se quedaron muchas palabras, en un proceso de depuración narrativa. “Cuando estaba metido de lleno en faena y pensaba en el libro como si fuera música, como una remezcla, también pensaba que esto tenía que poderse leer y lo imaginaba como un poema con una sola voz. Empecé a trabajar todos los textos sin las imágenes, a recortarlos”, dice.
Tal vez tener que imaginar también el futuro, al que se viaja también a través de las viñetas. “No quería que fuera demasiado oscuro, porque eso es algo tan recurrente y típico. En mi libro está la inundación y esa guía que recorre el pasado del siglo XX, y luego las imágenes del futuro más lejano. Traté de retratarlo como una recuperación, la vida continua aunque no se vea ningún ser humano”, explica McGuire, que ha estado reflexionando sobre las influencias que uno recibe incluso sin darse cuenta en muchas ocasiones. “Y ahí está Raymond Carver, y la adaptación de Robert Altman en Short Cuts, Vonnegut y Matadero cinco o William Burroughs y sus juegos temporales. No he inventado nada”, afirma.







Fuente : pAPEL EN BLANCO. bLOG.

















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