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lunes, 30 de noviembre de 2015

Alicia en el Pais de Las MaravIllas ( versiones). Ilustradora : Mar Villar


Alicia en el País de las Maravillas 


Mar Villar ( ilustradora)




Alicia abrió la puerta y descubrió que daba a un pequeño pasillo, no mucho más grande que una ratonera: se arrodilló y, a través del pasadizo, vio el jardín más bonito que jamás hayáis imaginado. ¡Cómo deseaba salir de aquella oscura sala y pasearse entre esos lechos de brillantes flores y esas fuentes fresquísimas!, pero no podía siquiera sacar la cabeza por la puerta. “Incluso si mi cabeza pasase por aquí”, pensó la pobre Alicia, “no serviría de nada sin mis hombros. ¡Oh, ojalá pudiese encogerme como un telescopio! Creo que podría hacerlo, si al menos supiese cómo empezar.” Porque, ya veis, le había ocurrido tantas cosas extrañas últimamente que Alicia había empezado a pensar que muy pocas cosas eran realmente imposibles.
No era muy útil quedarse esperando al lado de la puertecita, así que regresó junto a la mesa, esperando, en cierto modo, encontrar otra llave sobre ella o, por lo menos, un libro de normas para encoger a las personas como un telescopio. Esta vez lo que encontró fue una botellita sobre la mesa (“que, desde luego, no estaba aquí antes” pensó Alicia). Alrededor del cuello de la botellita había una etiqueta con la palabra “bébeme” impresa en unas preciosas letras mayúsculas.
Estaba muy bien eso de decir “bébeme”, pero la pequeña y precaída Alicia no iba a hacerlo así, sin más. “No, primero miraré”, dijo ella, “si dice veneno o no”; porque ella había oído varios historias muy bonitas sobre niños que habían sido quemados, o que habían sido devorados por bestias salvajes y por otras cosas desagradables, todo por negarse a recordar las simples normas que sus amigos les habían enseñado: tales como que un atizador al rojo vivo quema, si uno lo sostiene demasiado tiempo, y que si uno se hace un corte muy profundo en un dedo con un cuchillo, normalmente sangra; Alicia no había olvidado que si se bebe mucho de una botella en la que pone “veneno”, es casi seguro que, tarde o temprano, hace daño.
Sin embargo, en esa botella no decía “veneno”, así que Alicia se atrevió a probarlo y lo encontró muy agradable (de hecho, sabía a una mezcla entre tarta d cerezas, natillas, pña, pavo asado, caramelo y tostadas calientes con mantequilla). Enseguida se lo terminó.
“¡Que sensación tan curiosa!”, dijo Alicia. “Debo estar encogiéndome como un telescopio”.
Y efectivamente, así era: ahora sólo medía diez pulgadas y su cara se iluminó al pensar que ya tenía la medida apropiada para pasar por la puertecita y entrar en el precioso jardín. Sin embargo, primero esperó unos minutos para ver si iba a encogerse más; se sintió un poco nerviosa al pensar en esta posibilidad: “porque puedo desaparecer del todlo”, dijo Alicia, “como una vela. Me pregunto: ¿cómo sería yo entonces?” Y trató de imaginar cómo es la llama de una vela al apagarse, porque no recordaba haber visto eso nunca.
Al cabo de un rato, al ver que no ocurría nada más, decidió salir al jardín; pero ¡ay, pobre Alicia!, al llegar a la puerta se dio cuenta de que había olvidado la llavecita dorada y, cuando se acercó a la mesa para cogerla, comprendió que le resultaría imposible alcanzarla: podía verla perfectamente a través del cristal trató, como pudo, de trepar por una de las patas de la mesa, pero resbalaba demasiado. Cuando se cansó de intentar subir, la pobre criatura se sentó y rompió a llorar.
“¡Vamos, llorar no sirve de nada!”, se dijo Alicia con firmeza. “¡Te aconsejo que pares ahora mismo!” Normalmente Alicia se daba consejos muy buenos (aunque pocas veces hacía caso de ellos), y en ocasiones se reprendía de una forma tan severa que incluso lloraba; recordaba que una vez había intentado darse un cachete por haber hecho trampas en una partida de cróquet que estaba disputando contra ella misma, porque a esta curiosa niña le encantaba fingir que era dos personas al mismo tiempo. “Pero, ¡no sirve de nada fingir que soy dos personas ahora!”, pensó la pobre Alicia. “¡No queda casi nada de mí como para ser una persona completa!”
Pronto descubrió una cajita de cristal bajo la mesa; la abrió y encontró un pastelito con la palabra “cómeme” escrita en unas preciosas letras mayúsculas. “Bien, me lo comeré” dijo Alicia. “Si me hace crecer, podré coger la llave, y si me hace aún más pequeña, podré escurrirme por debajo de la puerta; así que, de un modo u otro, entraré en el jardín. “Además, ¡me da igual lo que pase!”
Comió un poquito y ansiosamente se preguntó: “¿Hacia dónde? ¿Hacia dónde?”, mientras mantenía su mano en la cabeza para ver si estaba creciendo. Se sorprendió bastante al ver que permanecía igual. La verdad, esto es lo que ocurre normalmente cuando uno se come un pastel, pero Alicia estaba ya tan acostumbrada a que sólo le ocurriesen cosas extrañas, que le parecía demasiado estúpido y aburrido que la vida siguiese como siempre. Así que se puso manos a la obra y pronto se terminó el pastel.
“¡Qué curioso, qué curioso!”, exclamó Alicia (estaba tan sorprendida que, por un momento, olvidó cómo hablar correctamente). “¡Ahora me estoy alargando como el telescopio más grande que existe! ¡Adiós, pies!” (porque cuando miró hacia abajo, casi había perdido de vista sus pies; estaban tan lejos...).







Fragmento del texto original de Lewis Carroll.



Pequeñas colecciones de ilustradores. Evelina Oliveira

Evelina Oliveira 

 
Nació en Abrantes, Portugal en 1961.
Magnifica ilustradora de libros infantiles portuguesa.
Ha expuesto en numerosas ocasiones en las más importantes ciudades de Portugal y en varias del extranjero.
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Tiene en su haber premios como: Mención de Honor de Pintura Pequeño Formato (Lavradio, en 2003). Premio de la Bienal de Artes Plásticas Moita III en 2007.
Reside y trabaja en Oporto.
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LiBROS RECOMENDADISIMOS PARA ANTES DE DORMIR. La elegancia del ERIZO

FICHA TÉCNICA

Editorial: Seix Barral 2007
Encuadernación: Tapa blanda
Páginas: 424









INTRODUCCIÓN

¿Qué es lo que convierte un libro en un éxito de ventas?. Esa es la pregunta que se me plantea tras ver como este libro en Francia según reza en su cubierta, ha tenido un millón de lectores, porque o estos galos son muy listos, o tienen mucho cuento y mucho seguimiento de la moda.
Evidentemente ya les gustaría a los editores saber de antemano cuál es ese secreto, porque pese a todas las imitaciones que ha habido y habrá. El Código Da Vinci solo hay uno (no estoy entrando en calidad literaria sino en éxito de ventas. Habrá mucho aprendiz de mago, pero Harry Potter solo hay uno. Y habrá mucho pirata surcando los mares, pero solo hay un John Silver de La isla del tesoro.


Antes de leer este libro, del que en principio pasé porque pensé que era uno de esos manuales de autoayuda, vi que las opiniones estaban muy polarizadas. O encantaba el libro, o era considerado un pestiño. Una vez leído, entiendo perfectamente ambas posturas, porque ambas han convivido dentro de mí durante la lectura.
Dicho de otra manera, tengo la sospecha de que mucha de la que gente que dice haber leído el libro en realidad sólo ha leído algunos capítulos de libro y se ha saltado capítulos y capítulos, por otra parte cortos, del mismo.
O es eso, o me considero un zote, que a pesar de lo mucho que he leído, hay pasajes áridos y que como decían el Lo que el viento se llevó “me importan un bledo”.


La autora ha creado dos personajes difícilmente olvidables, pero se le ve el ramalazo de profesora de filosofía, porque nos da unas cuantas lecciones de filosofía que a mi personalmente no me importaban nada. Material suprimible que no afecta apenas al desarrollo de la trama.
Sumadle a eso que la cultura japonesa no me atrae nada, y que en algunas de sus disquisiciones del arte me pillan en fuera de juego (hablar de la pintura holandesa y de sus virtudes no es mi campo de batalla) y entenderéis porque le quito una estrella y de paso aviso a navegantes. Porque creo que como yo hay mucho navegante que esos temas pueden hacérsele muy pesados.

Eso si, aprenderás lo que es la fenomenología: «Monólogo solitario y sin fin de la conciencia consigo misma, un autismo puro y duro que ningún gato real y verdadero importuna jamás.»(Página 64)



Empecemos por el principio, los títulos. Me imagino que la palabra wapi os deja un tanto descolocados, o que en todo caso la miréis con su pronunciación de güapi. Me remito por ello a la definición que de la misma se hace en el libro:

Wabi: «Forma desdibujada de lo bello, una clase de refinamiento disfrazado de rusticidad.» (Página 181)


Y en cuanto a la explicación del por qué del peculiar nombre de libro, la encontraréis en él mismo:
«La elegancia del erizo: Por fuera está cubierto de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.» (Página 157)



LOS PERSONAJES


Va a ser muy difícil como decía antes, que pueda olvidar las dos mujeres que en el libro se nos presentan, lo cual hace, al margen de otras consideraciones, que tenga que recomendar este libro (siempre puedes hacer lectura superrápida en esos capítulos filosóficos)

Renée Michel:
Es imposible volver a mirar como antes a la gente que nos rodea tras haber leído este libro, porque Renée la portera creará para siempre en nosotros la duda de si no estaremos prejuzgando negativamente a las personas con la que nos encontramos.
Renée toma una decisión muy chocante: refugiarse en el anonimato. Hoy día en que parece que lo único importante es figurar, en el que muchos están dispuestos a cualquier cosa por salir en la televisión, por esos segundos de fama, ella decide enterrarse y encerrarse en una portería, adoptando el disfraz de una anodina e inculta portera, haciendo presentes todos los clichés que de una portera se esperan, gato y televisión permanentemente encendida incluidos.


Lo que quiere ocultar a toda costa al mundo, es su inteligencia. Define lo suyo como «Un drama doble: uno para el cuerpo, otro para el espíritu. Ser pobre, fea y, por añadidura inteligente, condena en nuestras sociedades a trayectorias sombrías y desengañadas a las que más vale resignarse lo antes posible.» (Página 47)

Descubro con sorpresa que esta portera y yo, tenemos muchas cosas en común:
«He dedicado cada segundo de mi existencia que podía sustraer al trabajo a leer, ver películas y escuchar música. Mezcla de obras maestras con otras que lo eran mucho menos.» (Página 73)


Podría poner ese párrafo directamente en mi "sobre mi" y ser exacto. Cuando esos gustos se concretan, aumentan las sorpresas, porque declara su admiración por los escritores rusos anteriores a 1910 (menudo atracón me di con ellos en mi juventud), o cita un par de autores de novela negra como Mankell o Connelly (al que acabo de descubrir).
Y al hablar de cine (cine japonés al margen) su película favorita es Blade Runner (estuvieron a puntito los Reyes Magos de traerme la versión extendida).


«He estimado una fatalidad que el séptimo arte fuera bello, poderoso y soporífero y que el cine de entretenimiento fuera fútil, divertido y abrumador.
» (Página 74)


Descubro también con sorpresa que tiene la misma manía que yo por las comas. Las comas son como los intermitentes de los coches, fundamentales para indicar la dirección de nuestras intenciones. Pero al igual que muchos conductores no se enterarían si les quitaran dicha palanquita del coche, mucha gente se olvida de esa tecla en el teclado, obligando al que los lee a quedarse sin aire, aunque éste sea virtual al no leer en voz alta.


Paloma Josse:
La portera no es la única que quiere ocultar su inteligencia. Lo mismo le ocurre a Paloma, una niña de doce años que vive en la misma finca.
Ha decidido que cuando cumpla los trece años (ahora tiene doce), se suicidará después de prenderle fuego al piso. En el libro iremos comprendiendo los motivos de esta decisión, que fundamentalmente se basa en su miedo a que el guión de nuestra vida esté ya escrito y sea inamovible, porque no le gusta en aquello a lo que parece está predestinada a convertirse.


No he podido dejar de pensar en ella como en un Woody Allen transformado en una niña de doce años. Todos los temas clásicos del genial director como la muerte, el sentido de la vida, el arte, la religión o el psicoanálisis, están presentes. Solo falta la obsesión por el sexo, pero aunque muy precoz para muchas cosas, se trata de una niña de doce años.
«El día que cumpla los 16 años, el próximo 16 de Junio me suicidaré.» (Página 20)

Hasta ese día su objetivo es conseguir el mayor número de ideas profundas que irá escribiendo en un diario doble, uno para el cuerpo y el otro para el espíritu.

Y mientras tanto a disimular en casa y en el colegio su altísima inteligencia, haciéndose pasar por una alumna del montón.



Kakuro Ozu:
El tercer personaje en discordia es este riquísimo japonés jubilado que compra un piso en la finca y que llega para poner patas arriba las vidas de Paloma y Renée, de las que desde el primer momento se da cuenta de que no se trata de una simple portera, ni de una niña de doce años.


IMPRESIÓN PERSONAL


Que difícil es encontrar un libro con dos personajes tan impactantes como los que aquí se nos presentan. Eso es ya motivo más que suficiente como para recomendar su lectura.
Quiero dejar no obstante muy claro, que el libro presenta algunos pasajes de ardua lectura. Nada insuperable, porque basta con hacer una lectura rápida de los mismos (o ya puestos saltárselos).

Es un libro que invita a reflexionar sobre cuál es o ha sido nuestra postura ante la vida, si ha sido la de estas mujeres erizo, todo púas hacia el exterior para defender su debilidad y riqueza interior, la de pavos reales exhibiéndonos públicamente, o la de peces encerrados en una pecera dándonos de bruces contra el cristal cuando pretendemos ir un paso más allá



ALGUNAS CITAS

«¿Que es una aristócrata? Una mujer a la que la vulgaridad no alcanza pese a acecharla por todas partes.» (Página 29)

«A la belleza se le perdona todo, incluso la vulgaridad.» (Página 47)

«Los que saben hacer las cosas las hacen; lo que no sabe, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñas a los que nos enseñan, y los que no saben enseñar a los que nos enseñan, se meten en política.» (Página 56)

«Los hombres viven en un mundo donde lo que tiene poder son las palabras y no los actos.» (Página 57)

«¿No abordamos la vida como quien realiza un servicio militar? Es decir, haciendo lo que uno buenamente puede a la espera del combate, o de que termine el servicio.» (Página 90)

«La facultad que tenemos de manipularnos a nosotros mismos para que no se tambaleen lo más mínimo los cimientos de nuestras creencias en un fenómeno fascinante.» (Página 117)

«La gramática es una vía de acceso a la belleza. (Página 174)
Desdichados los pobres de espíritu que no conocen ni el trance ni la belleza de la lengua.» (Página 176)

«Solo se me ocurre el psicoanálisis para rivalizar con el cristianismo en la predilección por los sufrimientos largos.» (Página 182)

«La inteligencia no es un don sagrado, es la única arma que tienen los primates.» (Página 185)


«Quizá ser vivo sea esto: perseguir instantes que mueren.» (Página 306)

domingo, 29 de noviembre de 2015

Libros para este verano que te pueden cambiar la vida

 
Si sos de los que rechaza los mamotretos, seguro podrás identificarte con los libros que a continuación presentaremos para vos:

El extranjero, Albert Camus

Esta historia te podría impresionar, la temática de este libro gira en torno a la vida de un hombre que se siente “extranjero” en su tierra, que ha perdido la motivación para vivir, y que no se siente identificado con su entorno.

Ficciones, Jorge Luis Borges

Aunque no es cosa sencilla entender a Borges, Ficciones sin duda es una obra que te pondrá a pensar. Contiene una serie de cuentos que con el tiempo convertirían esta recopilación en una de las más importante del siglo XX.

Memorias del subsuelo, Fiódor Dostoyevski

Con la gracia típica que derrochan los libros de Dostoyevski, fue creado “Memorias del subsuelo”, una historia que se divide en dos partes, y en ella se hace alusión a la muerte y a la vida como un proceso inexorable.

El Principito, Antoine de Saint-Exupéry

Debería ser el libro de cabecera de todos. De forma muy sencilla, el autor narra la historia de un pequeño principito muy existencialista que le hace ver la importancia de las cosas a los adultos. Es un libro que hace una invitación a no perder la inocencia ni las ganas de saber, de preguntar e indagar sobre la realidad de la vida.

Rebelión en la granja, George Orwell

La famosa Rebelión de Orwell en pleno siglo XXI sigue siendo un libro atemporal que muestra una realidad común. Es una obra que refleja el descontento de su autor con la política soviética, imperante en la época en que fue publicada. Orwel representaba a través de la rebelión de los animales en una granja la realidad a la que estaban sometidos varios países al mando de Stalin.

Siddhartha, Hermann Hesse

Esta historia narra la vida de un hombre hindú y el camino que recorre, se centra en la meditación, los bienes materiales y la poca relevancia que tienen en el sentido espiritual.
Desayuno en Tiffany’s, Truman Capote
Una alocada y sibarita joven le entrega a un hombre entrado en años que quiere ser escritor material suficiente para hacerlo, la polémica y controvertida personalidad de la protagonista, hace de esta novela una de las más entretenidas que ha escrito Capote.
Con información de Elmeme

Fotografas iconoclastas ,Julia Margaret Cameron

Los pintores, poetas y críticos que en 1848 formaron en Inglaterra la Hermandad Prerrafaelista (Pre-Raphaelite Brotherhood)  influyeron de forma notable en la pintura inglesa hasta bien entrado el siglo XX.
Estos artistas pretendían desarrollar los lazos entre la poesía romántica y el arte. Para ello rompieron con el aburrido academicismo imperante y se propusieron evocar a lospintores antiguos del Renacimiento.
Muchos de estos artistas veían con cierta desconfianza una nueva forma, que se estaba perfeccionando en aquella época, de plasmar la realidad y la autenticidad del momento y de la naturaleza en un lienzo.  En este caso el lienzo consistía en una placa, un soporte metálico o un negativo, y la nueva forma de representar la realidad se llamabafotografía.
Una de las más importantes figuras en la historia de esta nueva forma de representar la realidad mediante la fotografía es Julia Margaret Cameron (1815-1879), fotógrafa pionera y muy influenciada por el estilo pictórico prerrafaelista.
Desde que cayera en sus manos su primera cámara a la edad de 48 años, abrazó el arte fotográfico con una pasión que rallaba en la obsesión. Tras realizar sus primeras fotografías, escribió a su amigo Sir John Herschel confesándole sus ambiciones artísticas que pretendían ennoblecer la Fotografía y elevarla a la categoría de arte, utilizando para ello una combinación de lo real y lo ideal, representando principalmenteLa Verdad y haciendo de esta forma de expresión un puente para enlazar con la poesía y la belleza.
Se esforzó por expresar ideales bíblicos y literarios como la inocencia, la sabiduría, la piedad, o la pasión y para ello retrató idealizados y disfrazados a familiares y amigos. En sus retratos buscaba una expresión poética que servía finalmente para crear personajes y sensaciones.
Deseaba mostrar el alma de sus personajes y si para ello era necesario sacarlos fuera de foco o se requería romper con el realismo fotográfico y acercarse a las imágenes pictóricas, así lo hacía.
Mientras ella y su familia vivían en Inglaterra, fue influenciada por muchas personas de gran renombre en el mundo del arte y la literatura, como Lloyd Alfred Tennyson, William Holman Hunt, Dante Rossetti, Henry Taylor y otros. Entre sus mentores, muchas veces convertidos también en modelos, podemos encontrar también a grandes personajes dela Inglaterra Victoriana como el propio Tennyson, Herschel, Darwin, Ruskin, Carlyle.
Al observar las fotografías de Cameron, que se basan en poemas y leyendas (como las que tratan sobre el mito artúrico), uno puede comprobar la conexión con el arte prerrafaelista tanto en el estilo como en sus temáticas. La fotógrafa se expresaba con su obra como un verdadero prerrafaelista, con una obsesión por recrear sólo fotografías veraces sobre la base de sus propias interpretaciones.
Son muy destacables sus series fotográficas ilustrando el libro de poemas de su buen amigo Alfred Lloyd Tennyson, Idylls of the King, sobre la corte del rey Arturo y sus caballeros, su casamiento con la reina Ginebra y su aventura con Lancelot, Merlín y Nimue, temas que serían profusamente tratados también por los prerrafaelistas.
Fue más admirada por pintores y artistas que por fotógrafos, ya que éstos consideraban que su calidad era menor dado que no aprovechaba ventajas técnicas de la cámara como la nitidez.  Ella daba más importancia a la estética que a la técnica.
En los siguientes enlaces se pueden encontrar muchos datos acerca de la vida y la obra y muchas de las fotografías de esta gran pionera y artista: Julia Margaret Cameron.
 

Pequeñas colecciones de ilustradores. Laimonas Smergelis

 Laimonas Smergelis nació el 25 de junio de 1972, en Utena, una hermosa región de Lituania. Nos cuenta que desde el parvulario se sentía atraído por la creación, por el arte. Apoyado por sus padres tuvo clara su vocación: la pintura. Y a la creación, luego, sumó el placer por la enseñanza del arte.

Se graduó en la escuela de Arte para niños en Utena. Luego en Šiauliai Universidad Pedagógica en arte y artesanías y completó sus estudios con un Master of Arts.
Trabaja como profesor de arte en una escuela de primaria y organiza cursos de arte para personas discapacitadas .

Es un artista muy personal, con muchas épocas y etapas diferentes. Lo que muestro es muy parcial. Sus pinturas de colores vivos, elementos surrealistas y grandes retratos. Se dice que Laimonas se deja inspirar por Picasso y Gustav Klimt. En su obra siempre descubrimos la vida, la comunicación, tanto de la felicidad como de la tristeza.

Fuente: El baúl que no tenía mi abuela