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miércoles, 5 de octubre de 2016

RusalKa. Cuando se le Pone Poesía a la Música. eL mITO DE LA MUJER QUE nO PUEDE HABLAR fRENTE AL hOMBRE.

Rusalka  ( es una ópera en tres actos con música de Antonín Dvořák y libreto en checo de Jaroslav Kvapil (1868-1950), estrenada en Praga el 31 de marzo de 1901. El nombre de la ópera proviene de El libreto fue escrito por el poeta Jaroslav Kvapil2 (1868–1950) sin que le fuera pedido por ningún compositor. Está basado en los cuentos de hadas de Karel Jaromír Erben y Božena Němcová. Una rusalka es una duendecilla de lamitología eslava, que normalmente habita en un lago o en un río. Rusalka es una antiquísima figura de los cuentos de hadas. Aparece en la literatura europea ya en el año 1387, en los poemas del trovador francés Jean d'Arras, en poemas posteriores la encontramos como sirena, ondina o melusina. Pertenece a un reino intermedio en la existencia de la cual se creía firmemente, como muchos otros, el genial investigador de la naturaleza, médico y artista de la medicina, Teofrastro von Hohenheim, conocido como Paracelso (1493-1541). Rusalka es, como las ninfas y las ondinas, un espíritu elemental, ligado con el cuerpo y la sangres al reino de los hombres, pero también a causa de su falta de alma, al mundo de los espíritus. Su anhelo es convertirse en ser humano y poder amar como una mujer terrenal, hasta el precio del sufrimiento y de la muerte.
La ópera contiene elementos que aparecen también en La Sirenita de Hans Christian Andersen y Undine deFriedrich de la Motte Fouqué.2 El poeta lo terminó en 1899. Kvapil creó un verdadero libro de cuentos, que si bien recibió muchas influencias (especialmente una que no se encuentra en otros textos sobre ondinas: la de Andersen), es homogéneo, bello y lleno de vivacidad. Empezó a buscar un compositor interesado en él. Sus amigos compositores estaban implicados en otros proyectos, pero mencionaron que Dvorák estaba buscando uno. El compositor, que siempre se interesó en las historias de Erben, leyó el libreto. El deseo más grande de Dvořák era lograr un éxito rotundo con una ópera, quizá llegar a escribir auténticas óperas populares, como Verdi. Compuso la música en un tiempo relativamente corto: empezó el 22 de abril de 1900 y la completó para finales de noviembre. Sería su mejor obra dramática y merece un lugar entre las mejores óperas de todos los países. El ambiente mágico del primer y último acto está maravillosamente conseguido, tiene algo de Wagner aquí y allá, pero es antes que nada checa, con la más profunda y fina sensibilidad para un verdadero arte popular. La ópera cuenta con melodías de una belleza pura y conmovedora. Se sabe que, para componer esta ópera, se retiraba todos los días durante diversas horas junto a un lago solitario en el bosque.
Dvorák se valió de todos los recursos estilísticos de moda en aquella época, el desarrollo clásico, la técnica delleitmotiv, las formas del lied y del aria, todos ellos se sintetizan de manera armoniosa para ofrecer una mezcla interesante de los modismos de la música impresionista y tintes del expresionismo. Algunas arias son en efecto similares a las melodías folclóricas, hay algunas armonías típicas de la música checa, el libreto recuerda a las baladas checas de Karel Jaromír Erben, pero sobre todo, la melodía y las palabras en checo corresponden perfectamente.la mitología eslava, donde Rusalka es un espíritu del agua que vive en lagos o ríos.


La ópera se estrenó en el Teatro Nacional de Praga el 31 de marzo de 1901, con Růžena Maturová como la primera Rusalka. La ópera tuvo un éxito enorme en tierras checas, y pronto lo tuvo en el extranjero.3 Representa la piedra angular del repertorio de los teatros de ópera checos.2 Como prueba de la popularidad que tuvo en su país, en 1946 hubo 500 representaciones, cantidad sólo superada por dos óperas de SmetanaLa novia vendida (1866) y El beso (1876).

En España se estrenó en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona el 21 de febrero de 1924.4
El aria más conocida de la ópera es la Canción a la Luna, que canta Rusalka para pedirle que la convierta en un ser humano que pueda ser amado por El Príncipe. La han interpretado en conciertos sopranos como Lucia PoppGabriela BeňačkováAnna NetrebkoKarita MattilaFrederica von Stade y Renée Fleming. Se ha usado en bandas sonoras como "Paseando a Miss Daisy".
La dinámica de la obra es interesante. El Acto I contiene algunos crescendi que reflejan el amor naciente entre Rusalka y el príncipe. Pueden así identificarse 4 acordes claros en el Acto I, que se asocian a las palabras amado, amor y muerte (acordes mayores) y pecado (acorde menor). Por contra, en el Acto II, los acordes mayores son destruidos por un conjunto de acordes menores, signo de las complicaciones trágicas que se aproximan.




Rusalka es la figura de los cuentos de hadas, profundamente arraigada en los mitos europeos, que representa a la ondina, la sirena, una ninfa de las aguas. No puede ser vista por los seres humanos, ni por el príncipe que nada entre las ondas del lago, sus propias ondas donde ella mora, bajo el reinado de su abuelo.
Su infierno comienza cuando se enamora y le cuenta al Rey que quiere “probar los sentimientos humanos”, y salir de las profundidades a la luz del día.
“¿Quieres ser un humano, sujeta a la mortalidad?”, reclama el Rey, destacando que sería un camino sin retorno hacia un mundo más bajo y pleno de sufrimientos.
“Tu a menudo me has contado de las criaturas humanas, de como tienen ánimas, ánimas que a nosotros nos son negadas, y de como estas ánimas vuelan en alto, al paraíso, y sus cuerpos se destruyen en la nada”, cantó la ondina con ilusión.
El abuelo le explica que de las aguas donde ella proviene, éstas son superiores al mundo de los humanos, y que ella no conoce ni se imagina que sus ánimas son pecaminosas. Sin embargo si ella insiste en estar enamorada, no tiene asunto que permanezca. Demostrando dolor la deja partir.
Antes de la transformación Rusalka pide a la Luna preparar el encuentro con el príncipe a quien cree amar.
Pequeña Luna que desde lo alto en el cielo,
Tu luz ilumina todo,
Y vagas por la superficie de la Tierra,
Bañando con tu mirada el hogar de los hombres.
Detente un momento,
Dime, ¿dónde está mi amor?”
Dime, Luna plateada,
Que es mi brazo quien lo abraza,
Para que se acuerde de mi
Al menos un instante.
Y dile que yo espero,
Iluminalo todo, desde lejos,
Y si aparece en un sueño para el alma humana,
¡Oren para que se despierte con este recuerdo!
¡Luna, no te escondas, no te escondas,
Luna, no te escondas más! .
Una hechizera la transforma en una mujer humana, pagando un caro precio, quedando sin voz y con un cuerpo frío como las aguas.
En el mundo de los humanos la ondina encuentra al príncipe y planean su boda. Pero ella es muda; entonces el la engaña y luego rechaza su abrazo acusándola de tener un corazón gélido como la Luna. Las cosas salen mal y Rusalka se desespera. Su abuelo viene a socorrerla y le ofrece refugio en un mundo intermedio. “La tierra no la quiere y las aguas la maldicen”, dice.
Rusalka se arrepiente de haber renegado sus orígenes y de haber querido ser una humana. “No vivo, y ni si quiera puedo morir”, canta.
Finalmente su abuelo hace que la acojan en las profundidades como el espíritu del lago, en algo así como “una tumba en vida por la eternidad”, y al príncipe le augura el abrazo de Rusalka por toda la eternidad.
La que una vez fue ondina, ahora es el espiritu que emerge de la profundidad de los lagos y ríos solo para atraer a los hombres a la muerte.
El príncipe que la hizo descender a los abismos, en un día de caza la escucha y la reconoce. Le pide que la acoja en el lago. Cree que así con su muerte se liberará de sus pecados y del infierno. “Muero en paz, me has liberado de mis pecados. Muero feliz", dice iluso, sin saber que no podrá evitar pagarlos por un buen tiempo.
Mientras Rusalka pide a los dioses por su clemencia, el Rey define a los hombres de la Tierra, como "parásitos" y "débiles", y anuncia a todos un castigo por el mal ocasionado.
"Has decidido vagar en el mundo de abajo", cantan las hermanas de Rusalka despidiéndose desde lo alto.
Růžena Maturová como la primeraRusalka
Stefan Herheim hace una lectura muy personal de Rusalka, huyendo del cuento de la ninfa enamorada de un humano, obra en la que la naturaleza y el aspecto férico son fundamentales. En su lugar nos presenta a Rusalka – la ninfa en checo – como una prostituta de los bajos fondos de una ciudad marítima, que se enamora de su cliente marinero y quiere salir de su mundo abyecto, para terminar volviendo fatalmente a ejercer su oficio.



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