Translate

lunes, 5 de junio de 2017

Reeditan a Pepe Bianco, el escritor que Borges admiraba

Fue secretario de la revista Sur, que es como decir "secretario de Victoria Ocampo", por 23 años. Entre 1938 y 1961, José "Pepe" Bianco corrigió originales, trató con autores y armó la colección de libros de la mítica revista con el talento de un artista y la pasión de un asistente discreto. Mientras soportaba los desplantes de Victoria, Bianco comenzó a anudar su propia obra literaria, compuesta de dos novelas cortas, algunos cuentos y una novela grande, en todos los sentidos posibles. Por estos días, se reeditan sus celebradas nouvelles.
Sombras suele vestir y Las ratas no fueron escritas al mismo tiempo, aunque llevan varias ediciones apareciendo en conjunto y comparten un sello que las entrama como narraciones gemelas. Son relatos modelo de literatura fantástica, ese género donde la ambigüedad es reina y al que se aplica aquello de las dos interpretaciones, una racional y otra sobrenatural.
En ambos textos hay vínculos familiares, herencias genéticas y materiales, muertes dudosas y amores prohibidos. Tanto sus argumentos como su estilo —de letra elegante y poderosamente argentina— fueron comparados con los de Henry James, un maestro del relato a medio tono, la hibridez y los amores en sordina.
Sombras... fue escrita con la idea de integrar la famosa Antología de la literatura fantástica que compilaron Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo en 1940. Pero Bianco no la terminó a tiempo y recién fue editada en 1941, en otra colección célebre, los Cuadernos de la Quimera, dirigida por Enrique Mallea. Las ratas se publicó en 1943.
"José Bianco es uno de los primeros escritores argentinos y uno de los menos famosos. La explicación es fácil, Bianco no cuidó su fama (...)Prefirió la lectura y la escritura de buenos libros, la reflexión, el ejercicio íntegro de la vida y la generosa amistad.", escribió Borges en las páginas preliminares de Ficción y Realidad, un libro que reúne artículos y textos dispersos de Bianco, un autor elogiado y desconocido, que nació en 1908 y murió en 1986, el mismo año de la muerte de Borges.
Nacido en los bordes de la clase alta, Bianco supo cultivar las relaciones sociales exquisitas, estudió derecho y dominó el inglés y el francés a la perfección, tanto como para ser uno de los más grandes traductores argentinos. De sus manos salieron versiones castellanas de Jean Genet, Samuel Beckett, Jean-Paul Sartre y el propio Henry James.
En 1961, Bianco recibió una invitación para integrar el jurado de la segunda edición del premio Casa de las Américas, en la Cuba de la revolución de Castro. Antes de partir, Victoria Ocampo le pidió que hiciera una aclaración en la revista, señalando que viajaba a título personal, a lo que Bianco se negó. Mientras aterrizaba en la isla, Victoria escribió ese texto.
Volvió y renunció. Casi enseguida entró a trabajar a Eudeba (Editorial Universitaria de Buenos Aires), de donde se fue en 1967, con la intervención del general Onganía. Siguió traduciendo, escribiendo, practicando la amistad y su "rara modestia", como decía Silvina Ocampo.
La pérdida del reino, su obra mayor es una novela que cuenta una confesión que es, a su vez, una novela. Suena complicado. Es, como todas sus palabras, un ejercicio extraordinario.


Fuente: Diario Clarín



Jose Bianco , Victoria OCAMPO Y bORGES



jOSE bIANCO Y sILVINA bULLRICH


jOSE bIANCO
.

No hay comentarios.: