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martes, 29 de diciembre de 2015

Caperucita y el lobo (versiones). CaperuCITA SEGUN EL pSICOANALISIS. bRUNO bETELHEIM

Caperucita roja: es una niña encantadora e inocente, cuyo nombre proviene de la caperuza roja que siempre llevaba porque le sentaba muy bien, y además se la había hecho su abuelita con la que tenía un fuerte vínculo, ya que ésta en el cuento representa, aunque sin ser uno de los puntos de apoyo más importante, a su propia madre. Ambas dos son comidas por el lobo, hecho muy relevante ya que este es de gran impacto para el subconsciente de un niño.
Caperucita está dominada por el ello, a pesar de que se le advierte que no se desvíe de su camino y no se entretenga con las flores, ella no duda en hacerlo. Por una parte esto puede responder a que es infantil y despreocupada, además de que esta dominada como ya he expuesto antes por el ello, por lo que, como cualquier niño, tiene interés y curiosidad por las cosas. Pero por otro lado, se puede interpretar como que ésta no quiere llegar realmente a la casa de su abuelita. Hay que recalcar también que Caperucita sólo deja el principio del placer cuando, por ejemplo, no puede coger más flores, y es entonces cuando se da cuenta de sus obligaciones.
La casa de Caperucita no carece de nada, y ella, puesto que ha pasado ya la fijación oral, lo comparte todo con su abuelita llevándole comida.
El mundo externo no representa para ella un peligro.
Parece que está entrando en la pubertad, ya que, en unas ocasiones da la impresión de que quiere que la seduzcan (como cuando el lobo, aunque ella crea que es su abuelita, le pide que se meta en la cama con él), y en otras parece que le de miedo el enfrentarse a ello como acto de maduración (como cuanto se encuentra al lobo y le da la dirección de su abuelita, dando a entender que este se debe de ir con su abuelita porque es más madura que ella y puede afrontar lo que el lobo requiere). Esta nunca rechaza ni hace ningún movimiento para escapar u oponerse a ello.
Caperucita muestra algunos problemas cruciales que una niña en esa edad debe de resolver si las fijaciones edípticas siguen en el inconsciente, ya que harán que se enfrente a la posibilidad de ser seducida.
Tras haber sido sacada de la barriga del lobo, ya no es una niña y vuelve a la vida convertida en una doncella.
Caperucita roja externaliza los procesos internos del niño que ha llegado a la pubertad
Abuelita: es una señora mayor cariñosa y afable, aunque no es del todo cierto porque, para caperucita, ésta debería representar una figura sólida que la proteja y no lo hace, al contrario, cede a sus propias necesidades sin tener en cuenta lo que le conviene a la niña. Además la abuelita muestra su atracción hacia los hombres y se la transmite a Caperucita dándole una atractiva capa roja (que representa las emociones violentas, sobretodo de tipo sexual).
Cazador: Este representa la figura paterna, fuerte y responsable que salva a Caperucita y a la abuela de la tripa del lobo. Tiene gran importancia en el desenlace del cuento. Es un personaje atractivo tanto para niñas como para niños porque salva al bueno y castiga al malo. Este no se deja llevar por sus emociones, puesto que no mata directamente al lobo, sino que se controla y su yo vence a pesar de los impulsos de ello reprimiéndose y cortando con unas tijeras la barriga del lobo.
Lobo: es un animal mentiroso y egoísta.
Se come a la abuelita aunque ella aparentemente no le ha hecho nada, ni se ha comportado en el cuento de manera malvada, como para que este actúe de esa manera, por lo que se puede pensar que este lo hace con el fin de posteriormente poderse comer a Caperucita, ya que sino no hubiera podido. También existe una interpretación de que no se come a Caperucita en el bosque, porque primero quiere acostarse con ella.
No obstante, en otros cuentos se le trata como una metáfora por lo que pierde gran parte de su potencial ya que no deja nada a la imaginación.
Representa, además de la seducción masculina, las tendencias asociales y primitivas que hay dentro de cada uno de nosotros.
El lobo es la externalizacion de la maldad que el niño experimenta cuando actúa contrariamente a las advertencias de sus padres y se permite tentar o ser tentado en el aspecto sexual
.Bruno Bettelheim (1903-1990), connotado psicoanalista judío, austriaco de origen y nacionalizado norteamericano, fue autor de varios famosos libros entre los que destacan: The Empty Fortress: infantile autism and the birth of self (1967) y The Uses of Enchantment: The Meaning and Importance of Fairy Tales (1976).

Psicoanálisis de los cuentos de hadas, concitó atención del publico especializado y masivo por lo cercano del material de estudio y la peculiar interpretación que se daba a las tradicionales fábulas. Por cierto, no era la primera incursión del psicoanálisis en la interpretación de consejas infantiles -antes lo hizo también Erich Fromm- pero en el caso específico de la historia de la Caperucita Roja, Bettelheim le dedicó 18 páginas de su libro: en su perspectiva la inocente Caperucita no era tal sino una nínfula de sexualidad en ciernes, conflictuada entre su 'ello' de naturaleza animal y el superyó, al punto que en el fondo ella apetecía ser seducida por el lobo -representación del padre- siendo tal seducción representada por el acto en que el animal la devora.

Para Bettelheim era incuestionable que el color rojo de su vestimenta era manifestación de los deseos sexuales inconscientes de la niña: estos eran tales que la muerte de la abuela también era ansiada pues constituía representación del deseo infantil de desplazar a la madre como objeto único de deseo del papá. Adicionalmente, también el leñador que salva a Caperucita era un ícono paterno: el acto de abrir el vientre del lobo evocaba el embarazo y el parto contaminado por el relente del incesto. Ni más ni menos...










2 comentarios:

Unknown dijo...

Recuerdos a Bruno Bettleheim y a cuantos unieron marxismo y psicoanálisis, hoy injustamente olvidados o despreciados.

Unknown dijo...

gRACIAS POR TU COMENTARIO