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jueves, 28 de abril de 2016

LA pUÑALADA Y EL tANGO DE LA vUELTA DE jULIO cORTAZAR





La Puñalada

El Tango de la vuelta.

 Las HISTORIAS PERDIdAS de

Julio Cortázar


Pat Andrea (Ilustraciones)












Enrique Vila-Matas (Epílogo)

«Al quinto día lo vio seguir a Flora que iba a la tienda y todo se hizo futuro,algo como las páginas que le faltaban en esa novela abandonada boca abajo en un sofá, algo ya escrito y que ni siquiera era necesario leer porque ya estaba cumplido antes de la lectura, ya había ocurrido antes de que ocurriera en la lectura».















La puñalada / El tango de la vuelta nace de la colaboración en 1979 entre Pat Andrea, entonces un joven pintor holandés, y el escritor argentino Julio Cortázar.
Andrea llega a Buenos Aires el 25 de marzo de 1976, un día después del golpe de estado que dio inicio a la dictadura del general Videla. La brutalidad y conmoción que vivió durante aquel tiempo le llevó a realizar, ya en Europa, una serie de treinta y cuatro dibujos cuyo obsesivo tema es la puñalada, imagen tomada también de aquel tango del mismo nombre que tocaban las orquestas porteñas.


















Con la idea de realizar un libro a partir de estas ilustraciones, Pat Andrea contacta en París con Julio Cortázar, quien queda fascinado por el trabajo de Andrea y decide regalarle un cuento: El tango de la vuelta.

















El epílogo de Enrique Vila-Matas ilumina el proceso de creación de esta obra a cuatro manos, a la vez que relata con maestría la peripecia que sufrió la edición original; publicada un día después de la muerte del escritor argentino en una limitada tirada de cuatrocientos ejemplares, y perdida posteriormente durante dieciséis años es finalmente rescatada, casi por casualidad, por la galerista Eugenia Niño en un almacén de Miami.

















La puñalada / El tango de la vuelta es una obra hasta ahora prácticamente inaccesible, creada por uno de los más destacados escritores latinoamericanos del siglo XX y uno de los artistas plásticos más representativos del neoexpresionismo.
En el epílogo, titulado Puñales en la Sonrisa, el escritor Enrique Vila-Matas, recuerda la crónica del periodista y escritor Ricardo Bada, de cómo fue el hallazgo de estos ejemplares por parte de Eugenia Niño y también de la reacción de Cortázar cuándo vio los dibujos de Pat Andrea:
Era como para quedarse de piedra -dice-, aquellos dibujos de Pat se complementaban en un tango pasional perfecto con la historia que había narrado Julio, los ilustraba misteriosamente a la perfección, de modo que Julio decidió cambiarle ligeramente el nombre al cuento -de Tango de Vuelta pasó a El Tango de la Vuelta- y cedérselo a su amigo dibujante, para que en una interesante nueva vuelta de tuerca bailaran el tango de la casualidad, el tango de las coincidencias, el tango de lo idéntico, vivido en dos apartamentos diferentes: el tango reo de dos dioses que crean el mismo mundo desde dos sitios distintos.
Es así como La Puñalada/El Tango de Vuelta es un tesoro de la literatura Latinoamérica y mundial, es un libro que narra la historia de un crimen en Buenos Aires, que está plagado de matices con un final de muerte, venganza y desamor.

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